martes, 2 de octubre de 2012

Asesina a su mujer y la cocina durante cuatro días para ocultar el cadáver

Según informa el diario Dalily Mail, la mujer desapareció en el año 2009 después de una violenta discusión con Viens, en la que él le acusó de robarle dinero de su restaurante. Al parecer, ató a su mujer de pies y manos y le puso un esparadrapo en la boca para que no hablara. A la mañana siguiente había muerto.
Asustado, David decidió deshacerse del cuerpo y, para ello, lo cortó en trozos y lo cocinó lentamente durante cuatro días “hasta que sólo quedó el cráneo”, ha confesado él mismo durante el juicio.
El acusado, que trató de suicidarse en varias ocasiones, relató durante el juicio que los restos que quedaron de su mujer los mezclo con otros residuos y los tiró a la basura. Además, asegura que el cráneo lo escondió en el ático de la casa de su madre.
Ahora, un jurado de Los Angeles ha declarado al cocinero culpable de asesinato en segundo grado por la muerte de su esposa a finales del año 2009.
Los fiscales basaron la acusación en las cintas de los interrogatorios policiales, en las que Viens describe como metió el cuerpo de su mujer en una olla de agua hirviendo y la fue cocinando poco a poco.


telecinco

Este hombre ha llevado muy lejos la ocultación del cadáver de su mujer, aunque no se fíe de que le acusen de voluntariamente haberla matado no siendo así, parece que nadie actúa bien, hay que comunicarlo (caso de este personaje) y quienes trabajan para la justicia ser justos, de ser así (que es como debe ser), todo sería más sencillo

3 comentarios:

Ca Laro dijo...

Terrible de lo que somos capaces los seres humanos, la frialdad desmedida de este hombre seguramente es producto de una auténtica sicopatía, imposible amar, y si a eso sumamos la "colaboración" de la droga sin dudas tenemos lo peor del ser humano. Fuerte abrazo y que tengas una gran semana

silvo dijo...

Sí, parece imcreoible que se pueda llegar a actuar de esa forma, no parecemops seres civilizados no con sentimientos,saludos y gran semana para tí Ca Laro!

Verónica dijo...

¡Qué caso tan horrible!, y no entiendo como alguien es capaz de hacer algo así.
Besos