lunes, 28 de marzo de 2011

¿Quien se beneficiará realmente de la planta?

Sentado bajo un gigante mango, Pekeshe se pregunta por qué un puñado de hombres blancos ha escogido su tierra para cultivar una semilla venenosa que sirve para alimentar coches. La amenaza de los biocombustibles acecha sobre la tribu de los giriama, oriundos de la costa de Kenia, en un lugar donde el desarrollo económico tiene un precio elevado: la inseguridad alimentaria. En las entrañas del bosque de Dakatcha, al noroeste de la ciudad keniana de Malindi, los giriama ven cómo la maldición de los biocombustibles acecha sobre ellos. La gasolinera más próxima está a dos horas por caminos polvorientos, nunca han usado coches, y se preguntan por qué hay gente que quiere usar su tierra para cultivar combustibles en lugar de alimentos. Es la oscura realidad de los biocombustibles en África, donde la inseguridad alimentaria de los africanos se agudiza a medida que la demanda de energía verde en los países desarrollados crece. Pekeshe resuelve el dilema con prontitud: "Aquí no necesitamos combustibles, lo que necesitamos es comida para alimentar a nuestros hijos", cuenta a ELMUNDO.es. A sus 50 años, este agricultor giriama ha vivido toda su vida de cultivar piñas y maíz, los alimentos básicos de la zona. Le han contado que una empresa italiana quiere usar la jatrofa para hacer gasolina. "Pero nosotros no tenemos coches", responde con cara de frustración. "El cultivo de la jatrofa no nos beneficia como el de la casava [yuca] o el maíz, con los que sí puedo alimentar a mis hijos. No queremos gasolina, queremos comida", explica Pekeshe desde su granja, rodeado de otros ancianos giriama que también se oponen al proyecto. Políticos a favor, ciudadanos en contra En 2009, la empresa Kenya Jatropha Energy Limited �subsidiaria de la italiana Nuove Iniziative Industriali- propuso a las autoridades locales de Marafa la creación de una plantación de 50.000 hectáreas en Dakatcha para extraer biodiesel de la jatrofa. Un proyecto que cuenta con la oposición de la población, pero tiene el beneplácito de los políticos locales, quienes aseguran que la gigantesca plantación cambiará la imagen de pobreza extrema en la zona, creará empleos y mejorará las infraestructuras. El biodiesel resultante de la semilla cultivada en Kenia se exportaría directamente a la Unión Europea, donde la ONG ActionAid asegura que en los próximos años la demanda de energía verde aumentará un 100%, alentada por la directiva europea que prevé que el 20% de la energía en 2020 en Europa sea verde. Desaparición de comunidades locales A raíz de las protestas de locales, el proyecto está ahora pendiente de aprobación, mientras cerca de 20.000 personas que viven en los alrededores de la zona esperan con las maletas hechas la orden de expulsión de sus tierras, mientras se preguntan de dónde sacarán la tierra para plantar maíz y piña, sus alimentos básicos. "No entiendo por qué los países europeos han elegido nuestra tierra para hacer combustibles", se pregunta Pekeshe, que asegura que la planta es "muy perjudicial para los animales, y también para los niños. Nuestras ovejas comen cualquier tipo de hojas, pero huyen en cuanto se acercan a la jatrofa". Pekeshe se pregunta si en los países de los hombres blancos también existen tierras para cultivar plantas que sirvan para fabricar combustibles y no para alimentar a los humanos. El caso de la jatrofa en Kenia demuestra que la �moda de los biocombustibles� en el mundo desarrollado pone en jaque la supervivencia de comunidades locales que en su vida han oído hablar de los gases efecto invernadero, pero que sin embargo resultan los más afectados cuando se ponen en marcha políticas aprobadas más allá de sus fronteras. Además, según un informe hecho público recientemente por ActionAid, los gases de efecto invernadero consecuencia del cultivo de la jatrofa son entre 2,5 y 6 veces más elevados que los producidos por los combustibles fósiles tradicionales. Aparte de las tierras de 20.000 personas, de aprobarse la plantación de jatrofa se llevaría por delante las 32.000 hectáreas del bosque de Dakatcha, hogar de especies de aves amenazadas como el Turaco de Fischer y el Clarke tejedor, que viven en uno de los últimos rincones intactos de la costa de Kenia. La 'moda' de los biocombustibles en Europa La Directiva de la UE para Energía Renovable, introducida en 2009, impone ambiciosos objetivos que elevan la demanda para biocombustibles, que en la mayor parte de los casos provienen más allá de las fronteras europeas. Si se cumplen los objetivos de la directiva, en 2020, el 20% de la energía de la UE procederá de biocombustibles. La ONG ActionAid calcula que, a consecuencia, la demanda europea de biocombustibles aumente un 100% en la década actual. Las mismas fuentes aseguran que en 2020 España será el cuarto consumidor de biocombustibles en la UE y en torno al 90% de estos biocombustibles provendrán de losde primera generación (los que se producen a través de cereales comestibles), elevando el riesgo de inseguridad alimentaria en los países en desarrollo.

elmundo

La jatrofa traerá dinero, inversiones, algunos puestos de trabajo y demás, como dicen los políticos, pero ¿quien se beneficirá realmente?, hay países con petróleo que no revierten los beneficios como debieran en las personas del lugar del yacimiento,el biocombustible será usado ya que es una alternativa energética al agotamiento futuro del petróleo, pero hay que tener en cuenta su efecto invernadero, que se habla de ser más dañino este que el anteriormente usado, que se talarán árboles y que se abandonan otros cultivos, los precios de las materias primas , estaba el maiz también como posible fuente de combustible, se dispararán, el maiz es algo básico en el planeta para persinas y demás sers vivos, hay que mejorar el aprovechamiento de las energías renovables, el negocio es redondo ellos cobran por las plantas y el mundo avanzado por el transformado, el ser humano ya no debe obviar al propio planeta en sus decisiones no se le debe perjudicar más

No hay comentarios: