martes, 24 de agosto de 2010

Chile pide ayuda a la NASA para mantener con vida a los mineros atrapados



Las condiciones de los mineros "son comparables a las de los astronautas que pasan meses en las estaciones espaciales". Así lo ha explicado este martes el ministro de Salud, Jaime Manalich, quien anunció que Chile ha pedido ayuda a la agencia espacial estadounidense NASA para mantener vivos a los 33 trabajadores atrapados 700 metros bajo tierra en un yacimiento en el desierto de Atacama.
Las autoridades chilenas, que tardarán entre tres y cuatro en rescatar a los mineros, ya han iniciado los contactos para que la NASA les dé acceso a tecnologías que permiten mantener sanas a personas atrapadas en espacios pequeños, como sucede con los astronautas. Sobre todo, en lo que se refiere a la alimentación.
"Estamos todos sanos pero con hambre", dijeron este lunes los mineros, en la primera comunicación telefónica. La prioridad es conseguir alimentos de última generación desarrollado para este tipo de personas y condiciones.
Por ahora, las autoridades chilenas han iniciado ya una etapa de hidratación de los mineros. Este lunes les proporcionaron, mediante una sonda conectada con el refugio, agua, un suero azucarado y medicamentos.
Tras una fase prudente de realimentación y rehidratación, los mineros deberán recibir en los próximos días alimentos ricos en proteínas y calorías, según explicó el ministro. "Estimamos que de aquí a cuatro o cinco días, esta fase [de realimentación] habrá terminado y podemos pasar a la fase de nutrición", expuso el ministro.
Entonces, deberán dar los mineros "una especie de líquido, de yogurt, de alimentos muy concentrados, conocidos especialmente por los astronautas, que permiten un aporte máximo de proteínas y calorías". Ahí es donde la NASA puede tener lecciones que aportar a las autoridades chilenas.
La organización los salvó
Hasta ahora, la organización y una rutina de actividades seguidas por los 33 mineros atrapados en el norte de Chile les permitió sobrevivir durante los 17 días que los servicios de rescate tardaron en ponerse en contacto con ellos, según han dicho quienes han mantenido contacto con los trabajadores.
Capitaneados por Luis Urzúa, un jefe de turno de 54 años, los atrapados racionaron la comida, consistente en
atún y melocotón en conserva, galletas y leche, y también hicieron una excavación para extraer agua.
Otra clave fue que tras detectar que la zona donde se encontraba el refugio contaba con poca ventilación, los mineros se movieron y se ubicaron en lugares con menor temperatura y, por tanto, con mejor calidad del aire.
Lúcidos e inteligentes
"Pensábamos que nos encontraríamos con un grupo más bien obnubilado, con pérdida de capacidad de conciencia, lenta reacción y baja capacidad auditiva y visual", dijo a los periodistas el psicólogo coordinador, Alberto Iturra, sorprendido ante la capacidad para desarrollar estrategias que los mineros han demostrado.
Además, los mineros establecieron turnos de vigilancia ante la posibilidad de nuevos derrumbes y obtuvieron luz para sus cascos de las baterías de varios vehículos que quedaron también atrapados el pasado 5 de agosto.
Los 33 trabajadores, que en todo momento se mantuvieron ocupados en labores de limpieza u otras tareas, "usaron su experiencia para acceder a energía, alimentación y procurar tener el bienestar que necesitaban", dijo el coordinador de las maniobras de rescate, Manuel Fortt.
Andrés Sougarret, responsable de las perforaciones de rescate, también se mostró sorprendido porque al ser contactados, los mineros mostraron "mucho conocimiento, noción del tiempo, el día y la hora que era. La verdad es que la condición de ellos es óptima", comentó.
Envío de cartas revisadas por psicólogos
Mientras, en la superficie, familiares y amigos de los mineros atrapados escriben cartas que son enviadas al subsuelo por el conducto excavado por la sonda que el pasado domingo permitió verificar que los trabajadores estaban vivos.
Las cartas son revisadas previamente por especialistas para que ninguna misiva altere el estado de ánimo de los trabajadores, que serán preparados de forma paulatina para esperar varios meses en la profundidad de la mina antes de ser rescatados.
Por su parte, el ministro de Minería, Laurence Golborne, tras contactar por teléfono con el minero Luis Urzúa, apuntó a un aspecto desconocido hasta ayer: tras el derrumbe, los mineros trataron de huir por sus propios medios a través del conducto de ventilación.
Sin embargo,
la falta de una escalera en la única vía de escape impidió continuar a los mineros, que sólo pudieron acceder al nivel 235.


elmundo


Hacen bien en pedir ayuda a la NASA quien sea, esta batalla debemos ganarla, la hemos perdido demasiadas veces, cuatro meses ahí abajo son mucho tiempo y hay que conseguir que se mantengan firmes, como hasta ahora, la alegríoa de saber que están bien ha sido enorme ahora hay que vencer la difícil tarea de que debe pasar un tiempo antes del rescate, el pozo de ventilación al que acudieron no tenía escalera y ya podrían haber salido al exterior, las medidas de seguridad son muy importantes y se está viendo, pero ahora debemos concentrarnos en que esas 33 personas salgan salvas

2 comentarios:

pro_magicalonso dijo...

La cosa parece que será para largo pero lo importante es que están bien y ahora a luchar por sacarlos lo antes posible. Un abrazo

silvo dijo...

Son una victoria, por fin, por goleada a los derrumbes que se nos han llevado a muchos, nos jugamos todo y hay que conseguirlo, hay alguna posibilidad en estudio de sacrales primero pero hay que tener mucho cuidado,

Un fuerte abrazo pro_mágica