sábado, 11 de febrero de 2012

La voz de Del Piero despierta del coma a una niña de 12 años



Como en la más emotiva de las historias de Navidad. Una niña de 12 años salió del coma al escuchar la voz de su ídolo Alessandro Del Piero. Los medios italianos se hacen eco de un episodio que ha tocado el corazón de todo un país. La niña de nombre Giada llevaba unos quince días en una dramática situación personal. Alessandro del Piero grabó un vídeo para la chica, cuya idolatría por el futbolista de la Juve no conoce límites. La propia habitación del Hospital de Crotone, donde reposaba la enferma, estaba repleta de fotos del italiano. La grabación tenía un mensaje claro: “Espero que despiertes lo antes posible para ver mis goles, venir a verme y poder conocernos”. El padre de la paciente, de nombre Francesco, acudió al futbolista para pedir su colaboración. Ahora, afirma no tener palabras para agradecer su sensibilidad. Nada más escuchar las palabras de su ídolo, los dedos de la mano de Giada se movieron. Horas más tarde, ya por la noche, la niña despertó de su coma.

Marca

Me alegro de esta maravillosa noticia, primero por la niña, luego por el padre perseverante y más tarde por del Piero que por algo es tan bueno jugando al fútbol

10 comentarios:

Nebroa dijo...

Joder! impresiona, no!?

Nebroa dijo...

Es que... Qué leches tendremos por dentro para que estas cosas sucedan!?Ay!!

Mery Larrinua dijo...

Wow!!!!! Que hermosa historia!
un abrazo

silvo dijo...

Si impresiona Nebroa, besos!

silvo dijo...

No se pero la fuerza interior es superior a lo que podemos pensar, besos Nebroa!

silvo dijo...

Maravillosa historia Mery, un abrazo!

Verónica dijo...

¡Preciosa historia! la vida es muy misteriosa y nos sorprende con casos como este tan emocionantes.
Besos

silvo dijo...

La vedad es que es algo maravilloso, demuestra que el interior empuja por algo, besos y buena noche Verónica!

marga dijo...

una noticia preciosa, me he quedado sin palabras.

silvo dijo...

La verdad es que reconforta saber de algo así, ilusiona, besines marga!